domingo, 22 de julio de 2018

OBSTACULOS DE LA VIDA ESTUDIANTIL


En una encuesta aplicada en cinco países de América Latina se constató una especie de unanimidad entre los docentes de primaria y secundaria encuestados. La absoluta mayoría de ellos considera que en la juventud de hoy se han debilitado una serie de valores tradicionales que se consideran socialmente deseables. Entre ellos, “el compromiso social”, “la identidad nacional”, “la generosidad y el desinterés”, “la tolerancia”, “el cuidado de la naturaleza”, “la honestidad”, “la disposición al esfuerzo”, etc. Estos prejuicios negativos acerca de los valores de los jóvenes de hoy están muy extendidos en el cuerpo docente y es muy probable que constituyan un obstáculo en la comunicación y la interacción con sus alumnos. 

Estos obstáculos se manifiestan por lo menos en tres planos. El primero es el de la necesaria autoridad pedagógica. La mirada del docente de alguna manera es percibida por los alumnos y puede por lo tanto afectar la creencia y el reconocimiento de éstos hacia aquel. La autoridad es siempre una cualidad atribuida. Uno le asigna autoridad a otro por múltiples razones. Pero cuando el otro me desconoce y desvaloriza yo dejo de apreciarlo, de reconocerlo y no le doy gran crédito. Esta puede ser una poderosa fuente de deterioro de la necesaria autoridad que tiene que tener el docente para ser eficaz en su función. De más está decir, que en un contexto de crisis y debilitamiento de la fuerza de las instituciones, el docente está cada vez más obligado a producir con sus propios medios   la autoridad que necesita y que antes, en gran parte, era un efecto de “delegación” de la institución donde trabajaba.

Otro problema alimentado por la visión negativa de los docentes acerca de los jóvenes es el de la producción del orden democrático en las instituciones. Pese a las exageraciones de la prensa, siempre propensa a las generalizaciones a partir de ciertos hechos extremos (casos de violencia en las escuelas), muchas instituciones y docentes no logran producir ese orden básico necesario para el desarrollo del trabajo pedagógico.

LA VIDA DEL ESTUDIANTE EN EL COLEGIO


La adolescencia es una creación mucho más contemporánea. Este proceso de construcción de grupos de edad no se termina nunca. A los adolescentes les siguen los pre-adolescentes. La juventud se descompone en franjas y se prolonga más allá de las fronteras clásicas (los 25 años). La prolongación de la escolaridad, las difiultades para la inserción en el mercado de trabajo del capitalismo actual, las crisis económicas, el costo de las viviendas, etc. extienden la etapa de la dependencia de las nuevas generaciones con sus familias de origen. Pero lo que más interesa a la docencia es que estas nuevas categorías de edad tienden a su propia autonomía cultural.
Entre otras cosas, el maestro debe saber que las nuevas generaciones son consumidores intensivos y lectores de imágenes, mientras que la tradición escuela se basa en la lectura alfabética (la famosa “lectura obligatoria”). En este sentido el aula es un lugar de encuentro entre dos culturas, una tradicional y otra emergente. Y el docente no puede desconocer las implicaciones pedagógicas de este encuentro, en la medida en que debe convertirse en un factor catalizador del diálogo entre estos lenguajes que tienen sus propias lógicas, virtudes y potencialidades.

EL BUEN PROFESIONAL EN LA EDUCACION


Un buen profesional de la educación debe conocer el conjunto de estrategias, procedimientos y técnicas de la enseñanza, adecuadas a las características psicológicas de los aprendices. Para eso están la pedagogía, la didáctica, el currículo, la psicología de la enseñanza y el aprendizaje, etc. Pero no basta con esto para completar el capital cultural específico del profesional de la educación. También debe conocer al alumno como un sujeto social.
Para esto se debe considerar la complejidad del proceso de construcción histórica de los grupos de edad, en especial en el campo de las nuevas generaciones. Los agentes escolares necesitan entender la dinámica y la estructura de las nuevas generaciones como colectivos   dotados de ciertas identidades.
Éstas, en gran medida están determinadas por las preferencias y los consumos culturales, en especial los consumos culturales específicamente dirigidos a ellas. Hoy en día existe toda una variedad de productos (bienes y servicios varios) dirigidos específicamente a determinadas fracciones de edad, las cuales se convierten en target del marketing y de la publicidad