En una encuesta aplicada en cinco países de América
Latina se constató una especie de unanimidad entre los docentes de primaria y
secundaria encuestados. La absoluta mayoría de ellos considera que en la
juventud de hoy se han debilitado una serie de valores tradicionales que se
consideran socialmente deseables. Entre ellos, “el compromiso social”, “la
identidad nacional”, “la generosidad y el desinterés”, “la tolerancia”, “el
cuidado de la naturaleza”, “la honestidad”, “la disposición al esfuerzo”, etc.
Estos prejuicios negativos acerca de los valores de los jóvenes de hoy están
muy extendidos en el cuerpo docente y es muy probable que constituyan un
obstáculo en la comunicación y la interacción con sus alumnos.
Estos obstáculos se manifiestan
por lo menos en tres planos. El primero es el de la necesaria autoridad
pedagógica. La mirada del docente de alguna manera es percibida por los alumnos
y puede por lo tanto afectar la creencia y el reconocimiento de éstos hacia
aquel. La autoridad es siempre una cualidad atribuida. Uno le asigna autoridad
a otro por múltiples razones. Pero cuando el otro me desconoce y desvaloriza yo
dejo de apreciarlo, de reconocerlo y no le doy gran crédito. Esta puede ser una
poderosa fuente de deterioro de la necesaria autoridad que tiene que tener el
docente para ser eficaz en su función. De más está decir, que en un contexto de
crisis y debilitamiento de la fuerza de las instituciones, el docente está cada
vez más obligado a producir con sus propios medios la autoridad que necesita y que antes, en
gran parte, era un efecto de “delegación” de la institución donde trabajaba.
Otro problema alimentado por
la visión negativa de los docentes acerca de los jóvenes es el de la producción
del orden democrático en las instituciones. Pese a las exageraciones de la
prensa, siempre propensa a las generalizaciones a partir de ciertos hechos
extremos (casos de violencia en las escuelas), muchas instituciones y docentes
no logran producir ese orden básico necesario para el desarrollo del trabajo
pedagógico.


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